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¿Y si no está mal… solo lo está viendo diferente?

hace 2 días
1 min de lectura

Por qué no debemos corregir el dibujo de un niño

¡Su dibujo no necesita parecerse a la realidad, necesita parecerse a su mundo!


Para él, ese dibujo tiene sentido

Un árbol puede ser azul. Una casa puede estar en el cielo. Una persona puede tener tres ojos.

Antes de decirle: “Así no es…” Pregúntale: “Cuéntame sobre tu dibujo”.

Ahí comienza la verdadera expresión artística.


Cuando corregimos, ¿qué puede pasar?

Sin darnos cuenta, podemos hacer que piense:

“Lo estoy haciendo mal”. “Yo no sé dibujar”. “Mi idea no es suficientemente buena”.

Y poco a poco puede dejar de experimentar por miedo a equivocarse.

La creatividad necesita libertad para crecer.


Mejor que corregir, acompaña

En lugar de enseñarle cómo hacerlo, dale espacio para descubrir cómo quiere hacerlo.

Pregúntale: “¿Qué imaginaste?” “¿Qué está pasando aquí?” “¿Por qué elegiste ese color?”

No le enseñes a dibujar como tú. Ayúdalo a encontrar su propia manera de hacerlo.


No limitemos su imaginación

Cada dibujo es una oportunidad para crear, explorar, comunicar y expresar lo que todavía no siempre puede decir con palabras.


Cuando respetamos su manera de crear, también le enseñamos a confiar en sus ideas.



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